- 1 taza de harina de repostería
- 1/3 taza de margarina
- 2 y 1/2 cucharadas de azúcar glas
- 1 yema de huevo
- 1 cucharada de agua muy fría
Batimos en un recipiente la harina con la margarina y el azúcar hasta que queden los tres ingredientes impregnados formando como migas. Entonces agregamos la yema y el agua y seguimos batiendo; una vez quede homogéneo lo amasamos un poco y dejamos en la nevera entre 20 y 30 minutos tapado con papel film. Después amasamos un poco más, la estiramos con el rodillo y cubrimos un molde redondo engrasado (no muy grande, sale una tarta más bien pequeña). Pinchamos la masa para que no suba y horneamos a media altura unos 15-20 minutos, se tiene que dorar un poco. Sacamos y dejamos enfriar.
Para el relleno:
- 1 taza de leche
- 1 cucharada de harina
- 3 yemas de huevo
- vainilla en polvo/extracto de vainilla
- 3 cucharadas soperas de azúcar
- fresones/fresas para decorar
Ponemos la leche a calentar (que no hierva) mientras batimos las yemas con el azúcar y la harina. Añadimos la leche gradualmente sin dejar de batir para después poner toda la mezcla al fuego, cociendo muy lento y removiendo constantemente con una cuchara de madera. Cuando empiece a hervir ya estará espesando; pueden salir algunos grumos, pero luego no se notan. Añadimos la vainilla y seguimos removiendo hasta que quede con consistencia de crema. Apartamos del fuego para que enfríe un poco y luego ya la podemos verter sobre la masa. Pasados unos minutos podremos colocar encima las fresas u otra fruta que prefiramos. Espolvorear con azúcar glas en el momento de servir.
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